Se llamaba Lao

Nyu Yin fué una mujer piadosa y tolerante en la antigua China. Nunca había cohabitado con hombre alguno, pero un día, mientras contemplaba el sol, de este se desprendió una resplandeciente perla que se introdujo en su boca, y suavemente fue a descansar en su abdomen. A los pocos minutos de una de sus axilas nacería el anciano-niño.

Tempestuoso, huraño y difícilmente accesible, fue el fundador de la filosofía taoísta. Fue un combatiente del orgullo y la falsa dignidad. Era maníaco depresivo, y cual molusco, se encerraba en si mismo. Aunque era genial, sólo logra emplearse como archivero imperial.

Contemporáneo de Confucio, con quien tuvo diferencias esenciales, y en una oportunidad, expresó a sus alumnos: Hoy he visto al dragón enroscarse sobre sí y desplegándose, ostentar su magnificencia, montarse sobre las nubes y nutrirse de los dos elementos: yin y yang. He quedado con la boca abierta y no logro cerrarla.

Al trasponer la frontera entre oriente y occidente, dejó cinco mil ideogramas al jefe de la guarnición fronteriza. Más tarde éste comprendería, que en sus manos, tenia un tesoro de ochenta y un capítulos: el TAO TEH KING, libro sagrado del taoismo.

El concepto del Tao es muy anterior a su vida, pero es él quien lo sistematiza y da fuerzas para que se perpetuase ese conocimiento. Contempla lo absoluto, el cielo y la tierra, animales y personas, elementos atmosféricos y toda manifestación física o celeste.

El principio esencial del taoísmo es el No-Hacer que la armonía entre los hombres y el Todo se la puede considerar madre de todo cuanto existe bajo el cielo, es el principio superior, lo creado y no creado, lo eterno, lo indivisible.

Kebra Neguest: LEYENDAS DE ETIOPÍA

Etiopía es el estado independiente más antiguo de África, y casi del mundo. Ese país vive de los mitos, casi todos relatados en su códice principal el Kebra Neguest o “Gloria de Reyes” que relata los orígenes de ese reino, la historia de sus reyes y los elementos que varían su religión. Es una hermosa crónica de los reyes de Etiopía, que remonta su linaje hasta Menelik I, hijo del Rey Salomón y de la Reina de Saba, relatando además como ella conoció a Salomón y la historia de la conversión de los etíopes a la veneración del Dios de Israel cuando procedían de la adoración del sol, la luna, y las estrellas. Al igual que en diversas culturas, los gobernantes se les suele endiosar, y aquí no es diferente.

Tienen hermosos mitos sobre la construcción de sus ciudades, curiosamente dicen que aunque dependen de los gobernantes elegidos también de la asistencia de los ángeles, arcángeles.

Otra leyenda relata que cuando el rey Lalibella era apenas una criatura, un enjambre de abejas se acerco a su cuna zumbando a su alrededor, y hay una viaje creencia que dice que cuando esto ocurre, la persona alrededor de quien las abejas se encuentran, se convertirá en alguien grande. Pero parecía que las abejas se habían equivocado. Lalibella no podía ser rey, pues tenia un hermano mayor a quien le correspondía el honor. Pero cuando este supo lo acontecido con las abejas abdico a favor de su hermano.