El mundo de la paranormalidad

En muchos casos suele ser tema a conversar “entre comillas”, con ciertas personas, nunca en voz alta, pues podrían considerárseles con un epíteto poco grato. Pocos saben que, como ciencia, la Parapsicología se dicta en innumerables instituciones universitarias del planeta a nivel de Postgrado aunque anteriormente la rigidez del paradigma científico alejo a quienes se asomaban por esta ventana. El desconocimiento, el fanatismo o la ignorancia les inhiben de hacer comentarios, puede llevarlos a ser mal interpretados, aunque las religiones y la función psi, han ido de la mano desde tiempos inmemoriales.

Al lado del estudio de la Psicología Transpersonal, entre diversas ciencias tradicionales, está el reconocimiento del evento parapsicológico enmarcándolo entre las ciencias experimentales. Y son así llamadas pues se basan en la observación y experimentación para lograr demostraciones objetivas. Pero es en tiempos no muy remotos cuando, en 1954, se institucionaliza su estudio y se organiza en Holanda el primer Congreso de Utrech. Innumerables científicos de la época acudieron a respaldar la investigación y el estudio de la Parapsicología como ciencia. Se establecen entonces las bases de la PES (Percepción Extra Sensorial), diferenciando los sucesos verdaderamente paranormales de aquellos donde la paranormalidad no opera, pero que pudieran confundir al observador.

¿De quien somos la reencarnación?

Hoy, como cada día, salí a regar mis hermosas plantas, quitarles los abrojos, entretenerme hablándoles y ¡pum! apareció un brotecito de flor ya asomando de su escondido capullo, pero dejando más que visible lo que pronto será. La vieja planta hacía rato ya estaba seca, pero de un inadvertido cogollo, brotaba el botón. Una esplendida flor que con esmeros germinó.

Mientras continuaba haciendo lo mismo con el resto de las plantas me preguntaba si sería la única de ellas que me haría el gran regalo y me dedique a ser más observadora. Los helechos, desde el centro del matero, también mostraban sus retoños: ¡reencarnaban! Igual ocurre con el hombre. Fallece, reencarna, fallece y vuelve a encarnar. Lo que algunas personas conocen como la rueda del samsara. Proceso conocido hace milenios pero puesto de lado por algunas religiones, por razones que otro día analizaremos. Tema de mi total interés y al que he dedicado años de estudio.

Lo cierto es, que en los últimos años el mundo occidental ha acogido el tema ampliamente tratado por el mundo oriental y muchos autores lo tocan, motivando a la sociedad a impresionarse. Por igual se interesan los científicos, amas de casa, vendedores de helados, investigadores en laboratorios universitarios o políticos. Es una especie de revolución de la conciencia, que buena falta nos hace.