Así pienso yo

Con frecuencia encontraran entre mis artículos referencias relativas a la existencia de vida fuera del planeta Tierra. Nada sorprendente, pues ya los libros sagrados hablan de eso. Sólo que día tras día se van encontrando más y más evidencias, unas públicas otras sostenidas en cierto sutil secreto.

Revistas físicas y virtuales, programación en vivo y virtual, aceptaciones y negaciones, de todo hay. Pero cuando se suman las diversas piezas de tan intrincado rompecabezas, cuando se transita el laberinto de Creta que implica esta investigación, se van reconfirmando evidencias que si bien se intentan negar, sólo quienes no quieren ver, no ven.

Solía decía el astrofísico Carl Sagan, que cuando se observa la Tierra desde el espacio, luce como un pequeño punto azul. No existen aun equipos ni tecnología suficientemente especiales como para obtener imágenes diáfanas del exterior cósmico.

Estamos en el año 2017, hace apenas dos que se fundó en la Universidad de Cornell el Cornell’s Institute for Pale Blue Dots, cuyo propósito fundamental es generar un listado de huellas digitales de la vida que se originen en exoplanetas.

Políticos y Extraterrestres

Desde hace algún tiempo de nuevo se viene acrecentando el interés en el tema extraterrestre, que unos años atrás pareció adormecerse. Ufólogos tanto como investigadores de campo y contactados, científicos, cómics, el mundo del espectáculo, los medios de comunicación y políticos, refieren sus experiencias, alentando a muchos otros a hablar sobre el tema. Hay un sutil atractivo que ha generado fascinación entre todo tipo de público, sean los que alegan no creer “en eso” aterrados de ser juzgados por la sociedad en la que se desenvuelven, y por otros quienes como yo, manejamos el tema con total naturalidad y cada vez con mayor énfasis observando cómo se amplían puertas para su comprensión y aceptación.

¿Qué ha sucedido para que esto ocurra?