Telépatas, emisarios del más allá

Estamos en los tiempos de estudiar la Función Psi.

Dice el físico Schabath van Nes Ziegler en su TEORIA DEL UNIVERSO MULTIDIMENSIONAL, que “Cuando lo físico y lo psíquico se mezclan en un continuo, se requiere un proceso de evolución sincronizada de ambos campos del ser humano, porque no es posible (sin grandes peligros) vivir  determinadas experiencias físicas en lo que hasta ahora creíamos mundo psíquico sin su correspondiente preparación”

Esa preparación psíquica se basa en la telepatía, capacidad paranormal conocida desde tiempos remotos. Ser telépata es ser un emisario, es traer información de un nivel superior a la tercera dimensión, obteniendo respuestas que de otra forma no podríamos lograr. Para ello, la persona, el telépata voluntariamente cede su físico a un ser incorpóreo quien se expresara a través de él. Esos seres sin cuerpo en cambio tienen alta conciencia, poseen un conocimiento y una sabiduría aun desconocidos en nuestro ámbito, y usan al emisario como intermediador entre su espacio tiempo y el nuestro.

Aceptar que hay una conexión directa y posible entre lo que conocemos como más allá y nuestro mundo físico, implica romper viejos paradigmas, establecer nuevos modelos de creencias, desaprender para volver a aprender. Y no es sencillo. Nos impacta la enseñanza escolar tradicional, el ámbito familiar, el religioso y el social, que desconocen lo que no ven. Y únicamente desde la fe aceptan a un ser superior.

Se llamaba Lao

Nyu Yin fué una mujer piadosa y tolerante en la antigua China. Nunca había cohabitado con hombre alguno, pero un día, mientras contemplaba el sol, de este se desprendió una resplandeciente perla que se introdujo en su boca, y suavemente fue a descansar en su abdomen. A los pocos minutos de una de sus axilas nacería el anciano-niño.

Tempestuoso, huraño y difícilmente accesible, fue el fundador de la filosofía taoísta. Fue un combatiente del orgullo y la falsa dignidad. Era maníaco depresivo, y cual molusco, se encerraba en si mismo. Aunque era genial, sólo logra emplearse como archivero imperial.

Contemporáneo de Confucio, con quien tuvo diferencias esenciales, y en una oportunidad, expresó a sus alumnos: Hoy he visto al dragón enroscarse sobre sí y desplegándose, ostentar su magnificencia, montarse sobre las nubes y nutrirse de los dos elementos: yin y yang. He quedado con la boca abierta y no logro cerrarla.

Al trasponer la frontera entre oriente y occidente, dejó cinco mil ideogramas al jefe de la guarnición fronteriza. Más tarde éste comprendería, que en sus manos, tenia un tesoro de ochenta y un capítulos: el TAO TEH KING, libro sagrado del taoismo.

El concepto del Tao es muy anterior a su vida, pero es él quien lo sistematiza y da fuerzas para que se perpetuase ese conocimiento. Contempla lo absoluto, el cielo y la tierra, animales y personas, elementos atmosféricos y toda manifestación física o celeste.

El principio esencial del taoísmo es el No-Hacer que la armonía entre los hombres y el Todo se la puede considerar madre de todo cuanto existe bajo el cielo, es el principio superior, lo creado y no creado, lo eterno, lo indivisible.